Ayer le escribiste una carta de amor a una mujer. Una de esas sincericidas que te encantan y que dejás en el correo electrónico de la gente sin esperar respuesta, con el sólo propósito de echarles encima tus sentimientos, tu verdad y sacarte un peso de encima. Pero que claro se ve el mundo cuando se dice todo lo no-dicho. Por eso para vos, estos exabruptos de desnudez siempre van a ser necesarios,imprescindibles para poner al mundo en orden.
Dijiste "me atrajo la curva de tu cuello" y recordaste lo rico que era besarla. Que cosa extraña que tenes con las mujeres, que nunca las podes tener cerca muy seguido, que las amas platónicamente y que las dejas ir y venir a su gusto en los términos que quieran. A los hombres se los retiene, a las mujeres se las deja ir.
A Akira lo celás, a Akira lo queres cerca todos los días, para Akira construís una vida, de Akira necesitras que te ame con locura, como si fueses la única cosa en este mundo.
Akira es un agente interno, las mujeres, siempre, siempre, son un agente externo.
Hoy Miércoles pensaste estas cosas que venías pensando desde hace tiempo, leíste mucho y dormiste la siesta con la lluvia de fondo. Fue una buena siesta.
miércoles 17 de marzo de 2010
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